
La presidenta de la Cámara de Comercio de Aguas Blancas cuestionó las restricciones argentinas al paso de mercaderías hacia Bolivia y denunció diferencias en los controles fronterizos. También apuntó contra la presencia de un portón de la Aduana boliviana en territorio argentino y anticipó que llevará el reclamo a una reunión binacional.
La situación comercial en la frontera entre Argentina y Bolivia continúa generando preocupación entre los comerciantes de Aguas Blancas. Lucila Vela, presidenta de la Cámara de Comercio de esa localidad salteña, cuestionó las restricciones que afectan el movimiento de mercaderías y advirtió sobre lo que considera una marcada desigualdad respecto de otros pasos fronterizos.
Uno de los puntos centrales del reclamo es la prórroga por 120 días de las medidas restrictivas establecidas por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Para Vela, la extensión del plazo no representa una solución definitiva y los comerciantes continuarán reclamando modificaciones.
Reclamo por las restricciones de ARCA
Según explicó la dirigente, las disposiciones limitan a 150 dólares el valor de la mercadería argentina que puede salir por ese paso fronterizo y prohíben la comercialización de determinados granos y productos.
Vela recordó que, durante una reunión de cámaras de comercio realizada en Salta Capital, se presentó un petitorio ante representantes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y autoridades provinciales para solicitar la revisión de la resolución.
Como resultado de esas gestiones, se dispuso una prórroga de 120 días. Sin embargo, la titular de la Cámara de Comercio sostuvo que la medida solo posterga el problema y que es necesario avanzar hacia una solución de fondo.
Por ese motivo, adelantó que continuarán las reuniones y las gestiones para exponer las dificultades que atraviesa el sector comercial de Aguas Blancas.
Cuestionamientos a los controles del lado boliviano
Vela también cuestionó el funcionamiento de los controles fronterizos del lado boliviano. En particular, denunció la existencia de un portón con candado, administrado por personal de la Aduana de Bolivia, ubicado —según su planteo— en territorio argentino.
La dirigente afirmó que se producen situaciones en las que mercaderías que ya fueron controladas por funcionarios de la Aduana argentina son rechazadas al intentar ingresar a Bolivia.
Frente a este escenario, reclamó que se revise la presencia de ese mecanismo en suelo argentino y planteó que la Aduana boliviana deje de operar en ese sector del territorio nacional.
La desigualdad con Salvador Mazza y La Quiaca
Otro de los ejes del reclamo es la diferencia que, según Vela, existe entre Aguas Blancas y otros pasos fronterizos, como Salvador Mazza y La Quiaca.
La empresaria señaló que por esos cruces se permite el paso de mercadería al por mayor que luego llega a distintos mercados bolivianos, como Tarija, Santa Cruz y La Paz. En cambio, sostuvo que quienes intentan trasladar productos desde Aguas Blancas hacia Bolivia se encuentran con mayores restricciones en el control de La Mamora, en la ruta hacia Tarija.
Para la representante comercial, esta situación perjudica a los negocios locales y genera condiciones desiguales para quienes desarrollan su actividad económica en la frontera de Aguas Blancas y Bermejo.
El reclamo llegará a una reunión binacional
Vela anticipó que planteará estas diferencias en una próxima reunión binacional que se realizará en Aguas Blancas, con la participación de un diputado nacional boliviano.
El objetivo será exponer las dificultades que atraviesan los comerciantes, discutir los criterios aplicados en los controles fronterizos y buscar respuestas ante una situación que, según denuncian desde el sector, afecta directamente la actividad económica de la zona.
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