
El monóxido de carbono es un gas altamente nocivo que puede afectar la salud de personas de todas las edades. Este gas se produce a raíz de una mala combustión al encender estufas, hornallas u otros artefactos utilizados principalmente para calefaccionar hogares o espacios cerrados, en especial si están mal ventilados. Es particularmente peligroso porque no tiene olor, color, sabor ni causa irritación en ojos ni nariz, lo que dificulta percibir su presencia.
Al inhalar monóxido de carbono, el gas ingresa al organismo a través de la respiración y se propaga por el torrente sanguíneo, dificultando la capacidad de transportar oxígeno. Esto afecta tanto al corazón como al cerebro y puede causar graves intoxicaciones e incluso la muerte.
Casos recientes de intoxicación
La Dirección de Epidemiología ha informado que, hasta la fecha, se han notificado 14 casos de personas intoxicadas por monóxido de carbono. Estos casos se distribuyen en los siguientes rangos etarios y localidades:
- Posneonato (29 a 365 días): 1 caso
- 13 a 24 meses: 3 casos
- 5 a 9 años: 3 casos
- 10 a 14 años: 2 casos
- 20 a 24 años: 1 caso
- 25 a 34 años: 4 casos
Los afectados residen en Capital, Cerrillos, General Güemes y Anta.
Síntomas de intoxicación
Una persona que se intoxica con monóxido de carbono puede presentar las siguientes señales de alerta:
- Dolor de cabeza
- Mareos
- Somnolencia
- Debilidad o cansancio
- Náuseas y vómitos
- Pérdida de conocimiento
- Convulsiones
- Palpitaciones
- Dolor de pecho
En ocasiones, los síntomas se asemejan a los de una intoxicación alimentaria o gripe. En bebés y niños pequeños, puede producir irritabilidad, llanto y rechazo de alimentos.
¿Qué hacer si se presentan síntomas?
- Ventilar los ambientes: Abrir puertas y ventanas.
- Retirar a la víctima del lugar: Llevarla a un sitio con aire fresco.
- Asistir al centro de salud más cercano: Informar sobre la exposición de la víctima a gases de combustión.
¿Cómo prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono?
- Controlar con frecuencia el funcionamiento de las instalaciones y artefactos que utilizan gas o combustible (la llama de las hornallas debe ser azul).
- Ventilar los ambientes regularmente.
- No dormir con brasas o llamas encendidas dentro de la vivienda.
- No usar el horno o las hornallas de la cocina para calefaccionar.
- Colocar el calefón en ambientes abiertos o ventilados.
- No encender motores a combustión (grupos electrógenos, motosierras) en lugares cerrados.
- Controlar que el color de las llamas de hornallas y estufas sea azul; si es amarillo o naranja, puede indicar la presencia de monóxido de carbono
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