
La historia de un hombre de Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz, comenzó a llamar la atención en los últimos días por una combinación de crisis económica personal y fuerte posicionamiento político.
Según relataron allegados, el hombre fue despedido recientemente y quedó sin ingresos estables. Ante la falta de alternativas laborales, pasa varias horas al día en la costa recolectando lombrices de mar, que luego vende a pescadores por una suma mínima para poder subsistir.
Pese a atravesar una situación económica crítica, el hombre mantiene una defensa férrea del presidente Javier Milei. De acuerdo a su entorno, no responsabiliza al Gobierno nacional por su presente y reacciona con enojo ante cualquier crítica hacia el mandatario.
El caso generó debate en la comunidad local y en redes sociales, donde muchos se preguntan si se trata de una convicción ideológica inquebrantable o de una postura que refleja el impacto emocional de la crisis que atraviesan numerosos argentinos.
La historia expone, una vez más, el contraste entre la difícil realidad social y la polarización política que atraviesa al país.

