
La salida del Dr. Daniel Ralle se produce tras denuncias por presunta mala praxis, reclamos por falta de personal e insumos, el deterioro edilicio del hospital y una creciente conflictividad gremial. Carlos Rivas asumiría de manera interina.
El Hospital Joaquín Castellanos atraviesa una de las situaciones más críticas de los últimos años. La combinación de problemas edilicios, escasez de insumos, falta de personal y recientes denuncias por presunta mala praxis derivó en la renuncia del gerente del nosocomio, Dr. Daniel Ralle.
De acuerdo con la información conocida, el establecimiento presenta un marcado deterioro en su infraestructura, con instalaciones que funcionan al límite de su capacidad operativa y un déficit de mantenimiento que se arrastra desde hace tiempo. A esto se suma la falta de profesionales médicos y de personal de guardia en áreas consideradas esenciales para la atención de la comunidad.
La crisis se profundizó tras el fallecimiento de un paciente, hecho que motivó denuncias públicas de vecinos por presuntas demoras en la atención médica y dio lugar a una investigación judicial por una posible mala praxis.
En este contexto, y en medio del creciente desgaste institucional, el médico Carlos Rivas asumiría de manera interina la conducción del hospital en los próximos días, aunque hasta el momento no hubo una confirmación oficial de su designación.
Al complejo escenario también se suma el conflicto con la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que reclama el pase a planta permanente de trabajadores contratados y denuncia presuntas situaciones de hostigamiento laboral hacia el personal tras la realización de auditorías internas.
La renuncia de Ralle se produce en un momento de fuerte tensión para el sistema sanitario de General Güemes, mientras la comunidad reclama respuestas urgentes para garantizar una atención médica adecuada.

