Orozco pasa al Senado con un salario millonario pese a su discurso contra “la casta”

La flamante senadora nacional por Salta de La Libertad Avanza había celebrado el congelamiento de su sueldo como diputada. Con su llegada a la Cámara Alta, sus ingresos treparán a cifras muy superiores a las que percibe la mayoría de los argentinos.

La libertaria Emilia Orozco volvió a quedar en el centro de la polémica por la contradicción entre su discurso y la realidad salarial. La flamante senadora nacional por Salta, electa por La Libertad Avanza, afirmó recientemente que su salario se encuentra congelado “desde 2023”, en línea con la postura del oficialismo nacional contra los privilegios de la política.

Sin embargo, con su asunción en el Senado de la Nación, Orozco pasará a percibir el sueldo correspondiente a la Cámara Alta, que ronda los 9 millones de pesos, una cifra que la ubica muy por encima de los ingresos de la mayoría de los trabajadores argentinos.

“Al presidente, a sus funcionarios y a sus legisladores los tenemos congelados desde 2023”, respondió la senadora ante una consulta pública, reforzando un discurso que apunta contra lo que denomina “la casta”. No obstante, el cambio de categoría institucional implica, de hecho, un salto salarial significativo.

El contraste resulta aún mayor si se recuerda a la Orozco concejal en Salta capital, cuando cuestionaba que su remuneración —cercana al millón de pesos— era elevada en relación con el promedio de ingresos. Hoy, ya instalada en el Congreso nacional, ese tono crítico parece haber quedado atrás.

La discusión volvió a cobrar fuerza tras una publicación en su cuenta de Instagram, donde un usuario le preguntó de manera directa: “¿Cuándo se bajan los sueldos?”. La respuesta de Orozco apeló nuevamente a su narrativa habitual de austeridad y ejemplo personal, aunque los hechos y los números actuales ponen en duda esa coherencia.

Mientras el discurso libertario insiste en la eliminación de privilegios, el caso de la senadora salteña reaviva el debate sobre los salarios de la dirigencia política y la distancia entre las consignas públicas y las prácticas reales.

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