
Un violento operativo de la Policía Federal en el paraje El Paso terminó con el secuestro de cocaína y marihuana vinculadas a organizaciones narco de alto nivel. El conductor logró huir tras ser protegido por un grupo de personas que atacó a los efectivos.
Un operativo de alto riesgo y extrema violencia se registró sobre la Ruta Nacional 50, a la altura del paraje El Paso, cerca del puesto de control 28 de Julio, donde la Policía Federal Argentina logró desbaratar un importante cargamento de drogas, pese a una persecución, choques y un ataque coordinado a piedrazos contra los efectivos.
El hecho comenzó cuando el conductor de un automóvil, al advertir la presencia del control policial, embistió a otros vehículos que aguardaban ser inspeccionados y se dio a la fuga a gran velocidad en dirección norte. La persecución continuó hasta la zona conocida como Solazutti, donde los federales lograron localizar el rodado.
En ese momento, y en un hecho que generó fuerte preocupación, un grupo de personas comenzó a arrojar piedras desde distintos sectores contra los efectivos con el objetivo de impedir la requisa del vehículo y facilitar la huida del conductor, quien finalmente logró escapar hacia la zona del río Bermejo, internándose en el monte.
A pesar del violento ataque, el personal policial consiguió asegurar el vehículo y decomisar un total de 46 kilos de droga: 35 kilos de cocaína, varios de ellos con el sello del delfín, y 11 kilos de marihuana. Esta marca es considerada por los investigadores como un símbolo de “calidad” y poder, históricamente asociada a organizaciones narcocriminales de gran envergadura, entre ellas el Clan Castedo.
Más allá del importante secuestro, desde las fuerzas federales advirtieron que lo más alarmante fue el nivel de hostilidad contra la autoridad, con civiles que actuaron activamente para proteger al narcotráfico, exponiendo una grave degradación del tejido social en algunos sectores de la región.
En Orán y zonas aledañas, el narcotráfico no solo utiliza el territorio como corredor de drogas, sino que también avanza sobre comunidades enteras, generando violencia, complicidad forzada y un clima de temor que pone en jaque la convivencia y el Estado de derecho.

