
El ministro de Salud de Salta reveló graves incumplimientos laborales y confirmó sanciones. Desde este medio se plantea una propuesta de fondo para terminar con estas prácticas que perjudican a los pacientes.
El ministro de Salud Pública de Salta, Federico Mangione, volvió a quedar en el centro de la escena tras brindar declaraciones en el medio radial con el que aseguró sentirse cómodo y donde, según expresó, puede responder las preguntas que considera pertinentes. En esa entrevista, confirmó la implementación de controles sorpresa en hospitales y centros de salud de toda la provincia, una medida que ya arrojó resultados alarmantes.
En diálogo con FM Aries, Mangione reveló que se detectaron casos de profesionales de la salud que registraban su asistencia y luego se retiraban del lugar de trabajo para realizar actividades personales, dejando a pacientes sin atención.
“Descubrimos gente en hospitales que ponían el dedo y se iban a jugar al pádel o a nadar”, sostuvo el funcionario.
Uno de los episodios más resonantes se registró en el hospital de General Güemes, aunque el ministro aclaró que no se trata de una situación aislada. “Estamos cayendo de manera sorpresiva en todos los hospitales y centros de salud. Nadie sabe dónde voy a estar ni a qué hora”, explicó, al tiempo que confirmó que los operativos continuarán de manera permanente.
Según precisó, ya se iniciaron sumarios administrativos y al menos cuatro o cinco profesionales fueron desvinculados por faltas graves, como el abandono del puesto laboral o el cobro de horas que no se cumplían.
“Primero se pide el descargo, pero cuando se comprueba la falta, se aplican sanciones. Ya hemos echado médicos”, afirmó.
Mangione remarcó que estas irregularidades corresponden a un porcentaje menor del sistema, aunque advirtió que no habrá tolerancia. “El 95% del sistema funciona gracias al enorme esfuerzo de los trabajadores de la salud, pero no voy a permitir que unos pocos perjudiquen a los pacientes”, subrayó.
Además, aclaró que los controles alcanzan no solo a médicos, sino también a odontólogos, fisioterapeutas y otros profesionales. “Mientras hay gente esperando en la guardia, no puede pasar que alguien marque y se vaya a atender su consultorio privado o a hacer actividades personales. Eso es inadmisible”, enfatizó.
La propuesta del medio
Desde este medio digital consideramos que, más allá de los controles y sanciones, es necesario avanzar hacia una solución estructural que termine de raíz con estas prácticas. Una alternativa concreta es que los profesionales que integran el sistema público de salud perciban sus salarios en función de la cantidad de pacientes que atienden mensualmente en hospitales y centros de salud.
Un esquema de este tipo permitiría garantizar presencia efectiva, compromiso real con la atención y un uso transparente de los recursos del Estado, evitando que los pacientes queden a la espera mientras algunos profesionales incumplen su función.
La discusión queda abierta, pero los hechos expuestos por el propio ministro vuelven a poner sobre la mesa una problemática que impacta de lleno en la calidad del sistema de salud pública.

