
Ocho personas fueron detenidas durante un procedimiento realizado en una pista clandestina del departamento Vera. La investigación se inició con información aportada por la DEA y contó con apoyo de la Fuerza Aérea Argentina.
Un avión cargado con 442 kilos de cocaína fue interceptado en un campo ubicado en jurisdicción del paraje 79/800, en el departamento Vera, en el norte de la provincia de Santa Fe. El operativo fue llevado adelante por la Policía Federal Argentina y terminó con ocho personas detenidas, entre ellas el piloto y el copiloto de nacionalidad boliviana.
Durante el procedimiento también fueron secuestradas dos camionetas 4×4, dos camiones de carga, equipos de comunicación satelital, teléfonos celulares y bidones de combustible utilizados presuntamente para la logística del narcotráfico.
Según informaron fuentes oficiales, efectivos de la División Antinarcóticos interceptaron la aeronave, un Cessna 210, en el establecimiento rural “Don Julio”. La causa se originó en marzo a partir de información aportada por la Drug Enforcement Administration (DEA), la agencia antidrogas de Estados Unidos.
La investigación fue impulsada por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), encabezada por el fiscal Diego Iglesias, junto al fiscal federal Matías Scilabra y el juez federal de Garantías N°1 de Rosario, Carlos Vera Barros.
Las tareas investigativas incluyeron seguimientos, vigilancia y operativos especiales con apoyo logístico de la Fuerza Aérea Argentina, que aportó drones y otros recursos tecnológicos.

“Se procedió a la interceptación en la pista clandestina, asegurando el lugar y deteniendo a los involucrados”, informó el Ministerio de Seguridad Nacional.
Posteriormente, brigadas federales realizaron ocho allanamientos simultáneos en distintos puntos de la provincia, principalmente en las localidades de Vera y Calchaquí. Allí secuestraron una camioneta Toyota Hilux, una Ford Ranger, un camión Ford Cargo, un Fiat Iveco, equipos de comunicación y una antena satelital Starlink.
Según la investigación, la organización utilizaba campos del norte santafesino como base logística para recibir cargamentos de droga por vía aérea y luego distribuirlos hacia Rosario y Buenos Aires.
Los investigadores sospechan que los responsables de la logística en tierra podrían estar vinculados a otros vuelos clandestinos provenientes de Bolivia que descargaban droga, cargaban combustible y regresaban a ese país. También se analiza la posible relación entre los dueños del campo donde operaba la pista y los arrendatarios del predio.

