
Vecinos del norte provincial alertan sobre la presencia de cargas explosivas utilizadas en exploraciones petroleras décadas atrás. La falta de información oficial y mapas completos mantiene vigente el riesgo en zonas habitadas.
La amenaza permanece oculta bajo tierra. Habitantes del norte de la provincia de Salta volvieron a advertir sobre la presencia de antiguos “boosters sísmicos” enterrados durante trabajos de exploración petrolera realizados por YPF décadas atrás. La ausencia de registros precisos y datos oficiales impide dimensionar el alcance del problema, que afecta tanto a áreas rurales como a sectores actualmente poblados.
Estos dispositivos contienen explosivos de alta potencia, como TNT y pentrita, que pueden detonar ante manipulación, golpes, presión o exposición al calor. En el departamento San Martín, vecinos reportaron hallazgos a escasa profundidad en patios, fincas y terrenos baldíos, lo que incrementa la preocupación.
La situación se agravó tras el alud de Tartagal de 2009, cuando el desplazamiento de tierra y lodo provocó el movimiento de parte de estos explosivos hacia zonas más urbanizadas. Desde entonces, se registraron incidentes, detonaciones e incluso víctimas fatales durante intentos de remoción por parte de particulares.

Ante este escenario, las autoridades reiteran la recomendación de no manipular estos artefactos y dar aviso inmediato a la Policía a través del 911 o en la comisaría más cercana. En estos casos, intervienen escuadrones especializados en explosivos para su desactivación. Sin embargo, los operativos se realizan de manera puntual y no existe, por el momento, un plan integral que elimine el riesgo en toda la región.
La problemática no se limita al norte provincial. En Metán, la situación comenzó a generar inquietud ante la posibilidad de que existan antecedentes similares vinculados a antiguas exploraciones sísmicas.
Frente a este panorama, vecinos y organizaciones reclaman tanto a YPF como al Estado provincial y nacional la realización de un relevamiento exhaustivo, la elaboración de mapas de las zonas intervenidas y la implementación de un plan sistemático de remoción. Mientras tanto, la amenaza continúa latente bajo los pies de miles de salteños.

