
El establecimiento funcionaba desde hace más de 20 años. Más de 50 trabajadores quedaron sin empleo y decenas de pacientes deberán trasladarse a la capital para continuar con sus tratamientos.
Una compleja situación sacude al sistema de salud en el departamento de General Güemes tras el cierre definitivo del centro de diálisis CEDICLA SRL. La medida dejó sin trabajo a más de 50 empleados y obliga a decenas de pacientes a trasladarse hasta la capital provincial para continuar con sus tratamientos.
La noticia fue confirmada por Mario Espeche, quien explicó que la institución llevaba más de dos décadas prestando servicios en la ciudad. Según indicó, el cierre se produjo luego de que la situación financiera del centro se volviera insostenible.

De acuerdo con lo informado, el principal problema estaría vinculado al atraso en los pagos por parte del Ministerio de Salud de la provincia, lo que habría generado una deuda acumulada que terminó afectando el funcionamiento del establecimiento.
“El monto de la deuda es escandaloso. Tenemos que pagar sueldos, impuestos y seguimos facturando sin cobrar”, expresó Espeche al referirse a la situación económica que enfrentaba la institución.
Desde el sector señalaron que el Ministerio de Salud habría reconocido la deuda y prometido iniciar su cancelación en los próximos meses. El esquema planteado contempla el pago de lo adeudado desde junio hasta diciembre de 2025, mediante cheques que se emitirían entre mayo y junio de 2026.
Sin embargo, desde el centro aseguraron que la situación llegó a un punto límite, lo que llevó a tomar la decisión de cerrar definitivamente.
El impacto más grave recae ahora sobre los pacientes que requieren tratamientos de diálisis de manera regular, quienes deberán viajar hasta la ciudad de Salta para continuar con las sesiones.
El cierre de CEDICLA no solo genera un fuerte impacto laboral en la zona, sino que también vuelve a poner en discusión la situación financiera de los centros de salud privados que trabajan con obras sociales y el sistema público.
Mientras tanto, pacientes y familias enfrentan la preocupación de tener que realizar largos traslados varias veces por semana para acceder a un tratamiento vital.

