
La reciente denuncia del ministro de Salud de Salta, Federico Mangione, sobre el estado del parque automotor del sistema de salud provincial ha desatado una polémica en el bloque saencista, revelando posibles deficiencias en la gestión anterior. Mangione afirmó haber recibido un parque automotor «completamente destruido», lo que encendió una dura respuesta del exministro y actual legislador, Juan José Esteban, quien cuestionó la lealtad del funcionario y lo acusó de atacar su gestión.
El conflicto comenzó cuando Mangione expuso que más de la mitad de los 600 vehículos de la flota sanitaria se encontraban en mal estado, haciendo especial mención a las ambulancias. «Hemos recibido un parque automotor totalmente destruido», declaró, subrayando que en su gestión se ha comenzado a invertir en más de 100 ambulancias nuevas. Esta afirmación puso en duda el estado en el que el anterior ministro, Juan José Esteban, había dejado la flota al dejar el cargo.
Esteban, visiblemente molesto, no tardó en reaccionar y, en un giro inesperado, lanzó una crítica directa a Mangione, insinuando que este último estaba actuando como si perteneciera a otro gobierno. «No creo que diga eso, parece que pertenece a otro gobierno», sentenció Esteban, sugiriendo que la denuncia era un ataque personal hacia su administración.
Las palabras de Mangione sacaron a la luz una situación que podría reflejar un problema estructural en el sistema de salud de la provincia: el estado de abandono de los vehículos que son esenciales para el traslado de pacientes, insumos y personal médico en toda la región. El ministro indicó que muchas de las ambulancias recibidas no duraban más de seis meses antes de presentar fallos, lo que implica una falta de mantenimiento y posibles fallos en la planificación de reposición.
Este tipo de deficiencias no solo afecta la calidad del servicio de salud, sino que pone en riesgo la vida de los pacientes, especialmente en situaciones de emergencia. Según fuentes cercanas al ministerio, la falta de vehículos operativos ha obligado a reorganizar el uso de las ambulancias disponibles, generando sobrecarga en algunas zonas y tiempos de respuesta más largos en situaciones críticas.
Una de las preguntas más importantes que emerge del conflicto entre Mangione y Esteban es: ¿qué ocurrió con las inversiones prometidas durante la gestión anterior? Mientras Mangione asegura que encontró un parque automotor «destruido», Esteban defendió su mandato afirmando que se habían invertido en más de 100 ambulancias nuevas. Sin embargo, la contradicción entre ambas versiones plantea dudas sobre la transparencia de la gestión y la correcta ejecución de los recursos destinados a mejorar el sistema de salud.
Un análisis de los informes de auditoría, si es que existen, podría arrojar luz sobre las verdaderas condiciones en las que se encontraba el parque automotor al inicio de la gestión de Mangione. Además, sería clave investigar si hubo contrataciones para el mantenimiento y reparación de vehículos durante la administración de Esteban, y si estas se realizaron de manera adecuada o fueron insuficientes.
Este cruce de declaraciones no solo expone una posible crisis en la gestión del sistema de salud, sino que también revela fisuras dentro del bloque saencista. Las acusaciones públicas entre dos figuras clave del gobierno de Gustavo Sáenz podrían tener repercusiones en la cohesión interna del bloque, afectando la imagen de una administración que hasta ahora ha intentado mostrarse sólida frente a los desafíos.
Aunque Mangione ha hecho un llamado a la unidad, sugiriendo que las diferencias deben ser superadas para «apuntar hacia adelante», el intercambio con Esteban deja claro que la tensión persiste. Este tipo de confrontaciones puede debilitar la gestión gubernamental y generar desconfianza en la ciudadanía respecto a la capacidad del gobierno para resolver problemas estructurales, como el estado del sistema de salud.
A medida que el debate sobre el estado del parque automotor del sistema de salud avanza, será crucial para el gobierno de Sáenz abordar de manera transparente este conflicto. Publicar informes detallados sobre el estado de los vehículos, las inversiones realizadas y los planes futuros para mejorar la situación podrían ayudar a esclarecer las acusaciones y restaurar la confianza en la gestión sanitaria.
El desafío ahora para el ministro Mangione y su equipo será demostrar que están tomando medidas efectivas para corregir los problemas heredados, mientras que Esteban deberá respaldar sus afirmaciones con datos concretos sobre las inversiones que asegura haber hecho.

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