
La joven volvió a declarar ante la Justicia porteña y sostuvo que el episodio investigado se produjo durante un brote psicótico que atribuyó al consumo de cocaína y a un cuadro emocional previo. Además, pidió levantar las restricciones que le impiden acercarse y comunicarse con Facundo Moyano.
Candela Arizaga declaró nuevamente ante la Justicia porteña y amplió su versión sobre el episodio que derivó en una investigación judicial contra el dirigente sindical y exdiputado Facundo Moyano.
Durante su presentación ante el fiscal, Arizaga negó haber sufrido violencia por parte de Moyano y explicó que atravesaba un momento emocional complejo. Según su relato, el consumo de cocaína habría desencadenado un brote psicótico.
“Yo venía con cambios en estado de ánimo y no fue una buena mezcla y tuve un brote psicótico”, sostuvo la joven durante su declaración.
Arizaga aseguró además que nunca había atravesado una situación similar y aclaró que la droga que consumió era de su propiedad y que la tenía desde hacía tiempo. También negó haberla consumido junto con Moyano.
Las lagunas de memoria
Uno de los puntos centrales de su declaración estuvo relacionado con lo que recuerda del episodio. Arizaga manifestó que tiene importantes lagunas de memoria y relató que, durante el momento de mayor confusión, creía que estaba siendo perseguida.
“Lo poco que me acuerdo es que yo estaba corriendo en la calle… sentía que me perseguía y no sabía ni quién era”, expresó.
La joven contó que incluso llegó a preguntarles a los policías que intervinieron si Moyano efectivamente la estaba persiguiendo o si se trataba de una percepción producto de su estado.
También se refirió a las imágenes registradas por las cámaras de seguridad. Según explicó, al observar posteriormente las grabaciones no pudo reconocer como propios algunos de los hechos que allí aparecen.
“Cuando veo las imágenes no las recuerdo, lo que yo veía en ese momento era otra cosa, no lo que pasaba”, afirmó.
Pidió volver a hablar con Moyano
Otro de los aspectos destacados de su declaración fue su intención de retomar el vínculo con el exdiputado. Arizaga sostuvo que Moyano es su pareja y cuestionó las medidas restrictivas dispuestas a partir de la investigación.
“Es mi novio, es un garrón no poder hablar por esto que ni pasó, y no sé cómo llegamos hasta acá”, manifestó.
En ese marco, solicitó que se levanten las restricciones que actualmente le impiden acercarse a menos de 300 metros de Moyano y mantener cualquier tipo de contacto con él.
Respecto de la jeringa encontrada durante el allanamiento del departamento, Arizaga explicó que pertenecía a Moyano y que era utilizada para tratar una sinusitis.
La investigación continúa en manos de la Fiscalía especializada en Violencia de Género N.° 3, a cargo de Florencia Nocerez. La fiscalía deberá analizar la nueva declaración y el resto de los elementos incorporados al expediente antes de definir los próximos pasos procesales.

