
Desde San Antonio de los Cobres, Antonio Fortunato Salva, de 33 años, se convirtió en un ejemplo del impacto positivo que la actividad minera puede tener en las comunidades locales. Tras años de trabajo en yacimientos de borato y enfrentarse a la dureza del trabajo manual, Antonio encontró en la pandemia de 2020 una oportunidad inesperada: formarse como mecánico y fundar su propio taller especializado en camionetas 4×4.
Hoy, su emprendimiento “Asistencia Mecánica Minera Puna” es un eslabón clave en la logística del corredor minero de la Ruta 51. Desde su taller en el barrio Pueblo Nuevo, brinda mantenimiento a vehículos de empresas que operan en plena Puna. Además, sumó un local de repuestos y accesorios, “El Alí”, en el centro de la localidad.
“Cada vez tengo más trabajo, más clientes. El crecimiento de la minería hace que todo crezca alrededor”, asegura Antonio, que ya cuenta con tres colaboradores y se capacita constantemente para atender modelos como Hilux, Amarok, Ranger y S10.
Su historia, publicada originalmente por La Unión de los Andes, refleja cómo el auge minero puede generar oportunidades más allá de la extracción. “Muchos en San Antonio están mejorando su calidad de vida gracias a la minería. Pero todavía falta que las contratistas apuesten más por la mano de obra local”, remarca.

Padre de tres hijos, Antonio es un convencido de que el futuro se construye con esfuerzo y decisión. Su caso demuestra que, aún en entornos adversos como la Puna, es posible emprender y prosperar con visión, compromiso y conocimiento del territorio.
En un contexto donde las cifras macroeconómicas suelen acaparar la atención, la historia de Antonio Salva recuerda que el desarrollo sostenible también se forja con historias reales y trabajo genuino.
Fuente y Foto: La Unión de los Andes