
Trabajadores advierten persecución, falta de insumos y presiones internas. En Orán, un empleado decidió romper el silencio y expuso una problemática que, aseguran, se repite en toda la provincia.
La problemática de la violencia laboral en el sistema de salud vuelve a quedar en el centro de la escena. Aunque muchas situaciones no llegan a denunciarse por temor a represalias, en las últimas horas un trabajador del Hospital San Vicente de Paul decidió hacer público un reclamo que, según sostiene, afecta a numerosos empleados.
Se trata de Julio Lazarte, quien junto a otros compañeros inició una manifestación frente al nosocomio para denunciar persecución, discriminación y condiciones laborales precarias dentro de la institución.
“Hay muchos casos, pero no todos se animan a hablar. Nosotros decidimos hacerlo”, expresó Lazarte, quien lleva más de 20 años trabajando en el hospital. Según relató, las situaciones de hostigamiento no son nuevas y afectan tanto a personal sanitario como administrativo.
El trabajador apuntó directamente contra la gerencia del hospital, a la que acusó de ejercer presiones constantes sobre los empleados. “Es un hostigamiento permanente, sumado a la violencia laboral. La gerente busca la manera de callarte”, denunció.

Entre las irregularidades señaladas, mencionó demoras en el pago de guardias —que se abonan mes vencido— como un mecanismo de presión, además de la grave falta de insumos básicos. “No podemos trabajar con dos kilos de jabón y un litro de lavandina para todo el lavadero”, advirtió.
Lazarte aseguró que actualmente se encuentra con licencia gremial y que el reclamo cuenta con el acompañamiento de al menos diez trabajadores, entre agentes sanitarios y personal administrativo. Asimismo, adelantó que realizarán presentaciones formales ante autoridades provinciales y nacionales.
El caso pone en evidencia una realidad que, según denuncian desde el sector, no es exclusiva de Orán. La violencia laboral en hospitales de Salta existe, pero muchas veces queda oculta por el miedo a perder el trabajo o sufrir represalias.
Mientras tanto, el sistema de salud continúa funcionando bajo tensión, con trabajadores que reclaman condiciones dignas y el fin de prácticas que, aseguran, llevan años sin resolverse.

