Comercios al borde del colapso: el centro salteño se vacía mientras las ventas se desploman

Caída del consumo, costos impagables y cambios en los hábitos golpean a un sector sin respuestas

La actividad comercial en el microcentro de la ciudad de Salta atraviesa un momento crítico, con una caída sostenida en las ventas que ya dejó de ser una preocupación pasajera para convertirse en una amenaza concreta de cierre para decenas de negocios. Lo que antes era uno de los principales motores económicos de la capital hoy muestra una imagen preocupante: locales vacíos, persianas bajas y comerciantes que luchan por sobrevivir en un contexto cada vez más adverso.

Un relevamiento en peatonales y calles céntricas confirma lo que a simple vista ya es evidente. En zonas como Alberdi y España, los carteles de liquidación se multiplican y los cierres empiezan a formar parte del paisaje cotidiano. “Hay muchos locales cerrados”, resume Guadalupe, encargada de un comercio de indumentaria, quien reconoce que las promociones dejaron de ser una herramienta comercial para convertirse en un recurso desesperado frente a una demanda que no reacciona.

El problema no es solo la falta de ventas. Sostener un local en el centro se volvió prácticamente inviable. Según estimaciones del sector, los alquileres pueden superar los cinco millones de pesos mensuales, a lo que se suman impuestos, servicios y salarios. “Todo se va sumando y se hace imposible sostenerlo con las ventas actuales”, advierten comerciantes que ya no hablan de crisis, sino de una situación límite.

En el rubro del calzado, el panorama es igual de desalentador. Lorena, encargada de un local, no duda en calificar las ventas como “feas” y asegura que ni siquiera las liquidaciones agresivas logran revertir la tendencia. “Vendíamos a $5.000 o $10.000 para atraer gente, pero no alcanza y tampoco se puede reponer mercadería”, explica. La falta de reposición ya empieza a notarse en vidrieras cada vez más vacías, reflejo de un circuito comercial que se está quebrando.

A este escenario se suma un cambio profundo en los hábitos de consumo. Según datos difundidos por FM Aries, los comerciantes apuntan al avance de las compras en plataformas internacionales y al crecimiento de ferias de ropa usada como una competencia difícil de sostener en condiciones de mercado tan desiguales. Al mismo tiempo, el consumidor cambió sus prioridades: hoy el dinero se destina casi exclusivamente a alimentos y útiles escolares, dejando de lado gastos considerados no esenciales.

La transformación también alcanza a los métodos de pago. El efectivo prácticamente desapareció del circuito comercial y fue reemplazado por débito y transferencias mediante QR. “El efectivo casi no circula”, coinciden los comerciantes, marcando otro síntoma de una economía golpeada.

El resultado es un centro que se apaga lentamente, sin políticas claras que contengan la caída ni medidas que alivien la presión sobre el sector. La crisis ya no es una advertencia: es una realidad que avanza y que amenaza con dejar al microcentro salteño reducido a un recuerdo de lo que supo ser.

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