
El operativo de Gendarmería expuso una vez más el drama del tráfico ilegal de fauna silvestre en el norte provincial.
Un impactante hallazgo se registró en la zona de frontera de Orán, donde efectivos del Escuadrón 20 de Gendarmería Nacional interceptaron a una persona que transportaba una caja sospechosa, sin documentación ni justificación.
Al inspeccionarla, descubrieron cinco monos en condiciones alarmantes: tres ejemplares de la especie Sapajus nigritus y dos titíes del género Callithrix, todos hacinados, sin ventilación ni agua, visiblemente alterados y en estado de estrés.
Según informaron fuentes oficiales, se trataría de animales jóvenes, presuntamente extraídos de su hábitat natural para ser comercializados de manera ilegal. La escena dejó en evidencia la crudeza de este tipo de delitos, que afectan directamente a la biodiversidad de la región.

Tras el hallazgo, se activó el protocolo correspondiente por infracción a la Ley Nacional de Fauna Silvestre N° 22.421. Se dio intervención a la autoridad ambiental y a la Unidad Fiscal, mientras que los animales fueron resguardados para su traslado a un centro especializado, donde recibirán atención veterinaria, cumplirán cuarentena y serán evaluados para una posible rehabilitación.
Especialistas advierten que el tráfico de fauna no solo genera un daño irreparable en los ecosistemas —al retirar ejemplares de su entorno— sino que también implica riesgos sanitarios.
Desde las fuerzas de seguridad remarcaron la importancia de estos controles en frontera, que permiten frenar redes ilegales y proteger tanto a los animales como a la salud pública.
El caso vuelve a encender la alarma: la fauna silvestre no es mercancía, es patrimonio natural que debe ser preservado.

